Parashat Yitro

¡WAW!, en esta parashá Dios le promete a los hijos de Israel que iban a convertirse en su Pueblo preciado al recibir la Torá: “Y Dios lo llamó (a Moshé) desde el monte, diciendo: Así… anunciarás a los hijos de Israel: Ustedes observaron lo que hice a los egipcios. Ahora, pues, si ESCUCHAN mi voz, y GUARDAN mi pacto, serán mi “preciado tesoro” sobre todos los pueblos”. La Torá también relata como el pueblo aceptó incondicionalmente esta propuesta: “Entonces vino Moshé, y llamó a los ancianos del pueblo, y expuso … todas estas palabras que Dios le había encomendado. Y todo el pueblo respondió junto diciendo: Todo lo que Dios ha dicho, HAREMOS”. ¿Qué más puede ansiar una nación más que ser embajadora de Dios en este mundo, y que Él te considere su preciado tesoro? Después de todo, solamente había que cumplir dos requisitos: Escuchar la voz de Dios y guardar su pacto. Aparentemente, el significado de cuidar el pacto está claro, el cumplimiento de la Torá y los preceptos; pero ¿qué significa escuchar la vos de Dios? Además, pareciera que en un principio, el día 4 de siván el pueblo aceptó únicamente guardar el pacto de Dios, pero no escuchar Su voz, ya que dijeron “haremos” pero no “escucharemos”. Recién al otro día, el 5 del mes de siván dijeron “Haremos y escucharemos”. ¿Qué fue lo que hizo cambiar de opinión al pueblo a tan solo un día de diferencia? La respuesta la podemos encontrar en el versículo 7, donde Dios le pide al pueblo se purifique 3 días antes de recibir la Torá. ¿De qué tipo de purificación se trataba? Ir a la mikve, lavar sus ropas, no tener coitos maritales, no eran simples rituales vacíos: pues todos los preceptos tienen un mismo propósito: purificar nuestros corazones a fin de acercarnos a Dios, limpiar la posible corrosión e indiferencia con la que pudimos haberlo ensuciado, ya que es el único camino para poder ESCUCHAR a Dios. Si desconectamos los preceptos de la voz de Dios, se convierten en acciones mecánicas sin mucho sentido. Es cierto que hay una expresión que dice: “lo que entra por un oído puede salir por el otro”, pero lo que penetra en el corazón se fusiona para siempre. Dios le pidió al pueblo que cuide su pacto, pero también que no se olviden de lo más importante: los preceptos son para conectarse a Dios, y para eso debemos purificar nuestros pensamientos, nuestra alma, nuestro ser…

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