Parashat Toldot

toddler putting spoon in mouth

En esta Parashá La Torá nos cuenta que Rivká estaba embarazada. Pero en vez de ponerse contenta como cualquier madre, estaba muy angustiada. Es sabido que los bebés sienten estímulos como la música, los alimentos, etc. estando en el vientre de la madre. Rivka no estaba preocupada de la integridad física de su bebé. Es que, cada vez que ella pasaba por un lugar donde practicaban la idolatría el bebé se movía desenfrenadamente, como queriendo salir, ¡pero también cuando pasaba por una sinagoga así lo hacía! ¿Qué significa esto, se preguntó? ¿Será posible que lleve en mi vientre una criatura tan ambigua en su fe? ¿Qué creen hace una persona Justa cuando no tiene respuestas a una inquietud espiritual ¿Acaso deja las cosas como están, dejando que esa angustia se apodere de su ser? ¡De ninguna manera! De hecho, inmediatamente la Torá dice que Rivka fue a preguntar a los Sabios el significado de lo que le sucedía. Aquí aprendemos una enseñanza muy valiosa: si algo te aflige en la vida, no lo dejes incrustado en tu vientre, ya que el dolor aumentara, y más aun si se trata de una inquietud espiritual o existencial. Y bien, ¿qué fue lo que le dijeron los Sabios? Tienes Mellizos, (Esav y Yakov), pero no son simplemente mellizos, sino dos fuerzas opuestas que perciben la realidad de manera totalmente diferente, que discrepan en la esencia del ser humano en su volátil paso por este mundo. Y aquí debemos formularnos 2 preguntas: ¿Tenemos alguna postura definida en algo tan primordial como la visión de la realidad, o simplemente reaccionamos ante un torbellino de sensaciones que van formando nuestro capullo existencial?

Bien sabemos que, si queremos emprender un negocio, es fundamental realizar un estudio de mercado, es decir, preguntar, investigar, preguntar y preguntar. Y dado que lo más preciado que tenemos es el tiempo, con más razón tenemos que investigar y tratar de definir cuál es nuestro propósito como individuo y como parte del pueblo de Israel. La segunda pregunta que debemos cuestionarnos es: Siendo educadores, ya sea padres, amigos o hermanos, ¿cómo reaccionamos a lo diferente, a las personas que no comparten nuestras ideas, nuestra filosofía? ¿acaso tenemos la paciencia e inteligencia suficientes para predicar con el ejemplo, y no “imponiendo cultura”? Sí, Rivka e Ytzjak la tuvieron, aun sabiendo que su hijo Esav tenía mal carácter; de hecho la Torá nos cuenta que Ytzjak amaba a Esav, pues el creía que por medio de una buena educación podría canalizar toda esa energía negativa y convertirla en bondad. No quiero decir con esto que no debemos tomar precauciones, ya que los Sabios dicen “pobre del malvado y pobre de su vecino”, y si crees que algo o alguien te pueden hacer daño, ¡aléjate! , ya habrá momento para influenciar, y Rivka lo tenía muy claro hasta el punto de proteger a Yaakov y decirle que se escape de su hermano Esav, quien lo quería matar. Y aun así, mientras se trate de un caso menos extremo, debemos estar antes que nadie y demostrar con el ejemplo que no somos mejores que los demás, no somos superiores a los demás, ni más inteligentes, ni más elegidos que los demás, simplemente somos individuos tratando de crecer de acuerdo a las instrucciones de la Torá, iluminando con nuestro maravilloso legado a la humanidad.

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