Parashat Bekukotai

“Si siguen mis estatutos y guardan mis preceptos, entonces les daré las lluvias en su tiempo”… ¿Qué diferencia hay entre estatutos y preceptos? Hace miles de años, nuestros Sabios ya explicaron la diferencia: los estatutos son actos criticados por los pueblos, ya que aparentemente no tienen lógica evidente, como el consumo de puerco. (Cabe aclarar que en los últimos años algunos estudios demuestran la nocividad del consumo del puerco). Los preceptos, en cambio, son acciones lógicas como no robar o asesinar, las cuales cumpliríamos aún sin la orden Divina. ¿Pero por qué Dios quiere que hagamos actos sin sentido? Primero, es fundamental no olvidar que El es la mayor fuente de bondad, por lo que todo lo que nos aconseja es para nuestro bien, aunque todavía no hayamos encontrado el sentido. (como la investigación sobre el puerco mencionada anteriormente). En segundo lugar, si todos los preceptos tuviesen sentido, sería muy difícil generar una relación con Dios, pues hay muchas personas que son buenas (o creen serlo), y hay otras que no roban (o se engañan pensando que no lo hacen), pero no lo hacen creyendo en Dios, sino porque les parece inapropiado. El problema de este comportamiento es que tarde o temprano nos limitaríamos a realizar únicamente preceptos que tienen sentido, y nuestra lógica se ve engañada constantemente por diferentes factores, por ejemplo: si bien hace años atrás honrar a los padres era muy natural, hoy en día muchos jóvenes no tienen claro que es correcto. Por ello es primordial que no dejemos a Dios fuera de nuestra rutina, y que valoremos tanto las leyes como los preceptos.

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