Parashá Lej Lejá
Muchas veces estamos tan atrapados en la dinámica de producir, lograr y triunfar, que quizás nunca nos detendremos a pensar: “¿De qué se trata la vida? La parashá de esta semana relata la historia de Abraham. Cuando tenía tan sólo tres años de edad, observó el mundo de la naturaleza con toda su perfección, belleza, precisión, equilibrio, y llegó a la conclusión de que detrás de un mundo tan perfectamente diseñado, debía existir un diseñador inteligente. Abraham había descubierto a Dios. Superficialmente, esta conclusión no es tan sorprendente. Lleva a cualquier niño de tres años de edad a una fábrica de juguetes y muéstrale el proceso de diseño, fabricación y ensamblaje. ¿Acaso él pensaría equivocadamente que estos juguetes se producen por accidente? Ahora bien, lo especial acerca del descubrimiento de Abraham es que él vivía en un mundo inmerso en la idolatría. La idolatría es un intento falsificado de satisfacer la necesidad humana básica de conectarnos con una dimensión más allá de nosotros mismos. Para algunos, esto significa tallar una estatua de Buda; para otros, comprar un nuevo Mercedes. Durante el tiempo de Abraham, todo el mundo tenía un ídolo. El descubrimiento de Abraham es aún más notable cuando tomamos en cuenta que su familia poseía y operaba una exitosa tienda de ídolos. Un día, cuando le pidieron a Abraham que se quedara a cargo de la tienda, tomó un martillo y rompió todos los ídolos, excepto el ídolo más grande. Cuando su padre llegó a la tienda quedó horrorizado. “¿¡Qué ha ocurrido!?”, gritó. “Fue increíble, papá”, respondió Abraham. “Todos los ídolos se involucraron en una pelea ¡y el ídolo más grande ganó!”. Su padre no tenía como responder; en el fondo, él sabía que Abraham se había conectado con una verdad más profunda.
¿Cuál es el secreto de la increíble fuerza de Abraham, y cómo podemos integrar esta lección en nuestras vidas hoy? La respuesta se encuentra en el primer verso de la parashá. Dios le dice a Abraham: ” Ve para ti mismo (“Lej Lejá”), lejos de tu país, de tus familiares, y de la casa de tu padre”. Dios le dice a Abraham que para llegar a ser verdaderamente grande, deberá “cortar el cordón umbilical”, y embarcarse en un viaje de crecimiento y de auto-descubrimiento, lejos de la rutina familiar. Nos atascamos en una rutina de presión ejercida por nuestros pares. Viejos amigos. Viejos hábitos. Padres autoritarios. Cuando yo era pequeño, tenía un amigo que siempre había deseado ser abogado. Pero sus padres querían que él fuera un médico, para poder decir “Mi hijo el doctor”. Él insistió en ser un abogado, ellos insistieron en que fuera médico. La presión se hizo tan grande que él pasó 10 años en la escuela de medicina sólo para satisfacer a sus padres. él no tuvo la fuerza para romper la presión y vivir su propia vida. La primera pregunta que cada uno de nosotros debe preguntarse es: ¿De dónde proviene mi “filosofía de vida”?. ¿Es esencialmente un enfoque griego de la vida?, ¿Romano?, ¿Oriental?, ¿Judío? Así como Dios le dijo a Abraham: “Ve para ti mismo, lejos de tu país, de tus familiares, y de la casa de tu padre”. No lo instó a rechazar automáticamente los valores de la sociedad. Sino a que con su inteligencia forjara su camino hacia la verdad.
Cortesía de aish.com






George Deek is an Arab-Israeli diplomat. In 2018, Deek was appointed Israeli ambassador to Azerbaijan. He is the first Israeli Arab Christian to become an ambassador. Deek grew up in an Eastern Orthodox Christian family in the Ajami neighborhood of Jaffa, in a building where the other tenants included Muslims, Catholics, Jews and a Catholic priest of Jewish ancestry.[2][3] His father, who worked as a tax advisor,[3] was one of the leaders of the Christian community in Jaffa who served as chairman of the Orthodox Association, and was considered a well-known and popular figure in the city until in 2015 a square was inaugurated in his memory in Jaffa in the presence of Mayor Ron Huldai.[4] According to Deek, his grandparents fled to Lebanon for safety when the 1947–1949 Palestine war, having been told that the Jews would slaughter them if they remained in their homes, but expecting to return home once Arab armies defeated the Jews.[3] According to Deek, when the war ended, his grandparents felt that they had been “deceived”, and decided to return illegally to their home in Jaffa rather than remaining in Lebanon as refugees. Since reentering the country was illegal, Deek’s grandfather, an electrician, was arrested and jailed.




















