Binyan Olam
En esta Perasha está la Mitva de Ir ha nidajat, una ciudad en la cual la mayoría de habitantes hizo avoda zara, idolatría. La ley es que hay que matar a toda la población y destruir todo lo que hay en ella, no se puede tomar nada como botín, todo debe ser quemado!
Al final de que la Tora nos explica en detalle el proceso de destrucción, esta escrito: “Ve natan leja rajamim ve rijamja…” “Y te otorgará misericordia y será misericordioso contigo…” (Devarim13:18)
Hay aquí una redundancia, dice que D-s dará misericordia y repite que será misericordioso con nosotros. Explican los Sabios un concepto que hoy en día la psicología ha descubierto también: una persona se influencia profundamente por sus acciones, es decir, si uno esta triste, el rabino le dirá que empiece a sonreír, que se ría ya que esa acción externa le encenderá el sentimiento interno y estará contento.
Cuando uno le dice al rabino que ya no ama a su esposa, el rabino le responde: “entonces ámela!” Este no entiende pero en verdad esa es la respuesta, nosotros no controlamos nuestros sentimientos pero si nuestras acciones, y por medio de ellas podemos eventualmente decidir nuestros sentimientos.
En este episodio de la Tora, hay una obligación muy “cruel” de destruir una ciudad entera. Y aunque sea necesario para el bien de la nación, hay un temor que eso haga que la gente sea cruel, es decir, aunque sea lo correcto, sin embargo el acto de matar y destruir enciende la crueldad interna. Es por eso que aquí es necesaria la promesa explicita de la Tora que D-s va a ser misericordioso y nos dará misericordia, que en esta acción no se va a influenciar el corazón para mal.
Sea como sea, aprendimos una lección increíble, ya no hay más lugar para quejas en la vida! Cualquier situación en la que uno esté la puede cambiar para bien actuando de la manera que quiera sentir!
SHABAT SHALOM!!!!!
Soly Firman






George Deek is an Arab-Israeli diplomat. In 2018, Deek was appointed Israeli ambassador to Azerbaijan. He is the first Israeli Arab Christian to become an ambassador. Deek grew up in an Eastern Orthodox Christian family in the Ajami neighborhood of Jaffa, in a building where the other tenants included Muslims, Catholics, Jews and a Catholic priest of Jewish ancestry.[2][3] His father, who worked as a tax advisor,[3] was one of the leaders of the Christian community in Jaffa who served as chairman of the Orthodox Association, and was considered a well-known and popular figure in the city until in 2015 a square was inaugurated in his memory in Jaffa in the presence of Mayor Ron Huldai.[4] According to Deek, his grandparents fled to Lebanon for safety when the 1947–1949 Palestine war, having been told that the Jews would slaughter them if they remained in their homes, but expecting to return home once Arab armies defeated the Jews.[3] According to Deek, when the war ended, his grandparents felt that they had been “deceived”, and decided to return illegally to their home in Jaffa rather than remaining in Lebanon as refugees. Since reentering the country was illegal, Deek’s grandfather, an electrician, was arrested and jailed.




















